27 jun. 2013

I met a man who wasn't there.

Todos los días de los últimos dos meses me he estado levantando muy temprano solo, sin alarma o llamadas de alguien.

De vez en cuando puedo volver a dormir después de ello, y cuando es así, llego a despegarme de la cama ya hasta las 11 de la mañana.

Aún recuerdo esos últimos meses de preparatoria en la que se veía tan lejana esa posibilidad. Lo que nos separaban eran días, supongo que era un estado de negación, y eme aquí a los 3 años de ello. Ya se cumplirán el próximo mes 3 años de vivir en esta ciudad, y mi mundo solo se ha reducido a un cuadro de 2 por 2 metros de existencia.

Siempre me le he negado a la ciudad. A sus pasillos, calles, gente y valores. He leído que alguna vez fue un lugar tranquilo y próspero para vivir, pero también sé que el espíritu emprendedor fue el mismo que la llevó al salvaje crecimiento de lo que es ahora. Era inevitable, al parecer.

No es que se hayan hecho las cosas mal en algún punto, fueron los cimientos. Y al tomar el metro de camino a casa, el autobús, es fácil recordar eso. Con algún giro o avance en su ruta se pueden ver por detrás de grandes empresas y almacenes, casas de madera, lotes baldíos y ruinas con letreros de "Se renta".

No hay culpables cuando todos estaban tratando de pujar para su lado, se le llama sobrevivencia y ese es el nombre del juego.

Y sin embargo ellos han crecido así y aquí, y para ellos es más que normal. Tienen amigos, familia e historia en este lugar, y sus raíces no son las mismas que las de la ciudad, pero lo importante aquí es que esas raíces no se entre cruzan con las mías. He visto sus frutos, más no he podido ver como fue su florescencia.

He llegado tarde al juego y desde otra liga de más allá.

Y sin embargo en el lugar en donde yo solía jugar, nadie presionó el botón de pausa, y las rondas han seguido su curso mientras yo he estado lejos.

Allá solo hay raíces que ya no llevan a ningún árbol. Aquí solo hay frutos que no llevan a ningún raíz.

En un mes se cumplen 3 años de vivir en un lugar de donde no soy y de no vivir en un lugar al que ya no pertenezco.



***Post número 100 de El Principio de Incertidumbre***