25 jun. 2017

Orbit City Noir

Archivo de caso: 677825

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11:48 am, septiembre 23. 1995.
Maquiladora de Engranes.
Descripción narrada de los hechos grabados por el equipo de cámaras de vigilancia de la empresa.

Después de despejarse un poco con una plática amena con la máquina de bebidas en la cafetería, el señor Super regresa a su puesto de trabajo, junto con su compañero de ya casi 15 años de trabajo, RUDI (1) al cual supervisa. CAMBIO DE CÁMARA. Todo parece estar bien, así que se relaja sobre su silla poniendo su taza de café caliente sobre la consola de mando del computador. Con lujo de algarabía, con lo que describiría hasta flagrantes muestras de desdén, Super se tira hacia atrás de su silla y estirándose, tira el café sobre su equipo de trabajo, el cual causa un desajuste en su monitor el cual nota de inmediato. Golpea el botón de apagado al instante, dejando a RUDI inhabilitado.

Consternado pensando en la respuesta de su jefe ante la destrucción de su compañero de trabajo y un posible paro en el proceso de producción de engranes, el señor Sónico busca sus posibilidades para cubrir su fallo (2). Su razonamiento lo lleva a revisar primero si hubo daño alguno en el sistema de ensamblaje, algún cambio. CAMBIO DE CÁMARA. Corre por los pasillos a revisar directamente el área de producción. CAMBIO DE CÁMARA. La línea de ensamblaje se ve intacta. Se nota un rostro de consternación e incredulidad en el señor Sónico. Se parece acercar a sus colegas, humanos y robots, seguramente para revisar si hubo algún inconveniente, recibiendo negativas.

(1) Referential Universal Differential Indexer

(2) Posteriormente a revisar las cintas de vídeo, en una plática con su jefe, recordar como importante una discusión con su jefe anterior a los hechos, en la cual se amenaza con la posibilidad de despido al señor Super. Anotaciones con su familia resultaron en una hija a punto de ir a la Universidad y un niño en un colegio privado. La presión en Sónico no era para nada sobrada.

CAMBIO DE CÁMARA. De regreso a su estación de trabajo, RUDI parece estar en línea y en operación completa. Saluda a Super como de costumbre si nada hubiese pasado. Sónico replica, desorientado. Luego de un intercambio de palabras (3), Sónico observa su reloj de mano y se da cuenta que llegó su hora de salida. Acto seguido, recoge su maletín-cohéte. CAMBIO DE CÁMARA. En el pasillo común, interacciona con el señor Júpiter, se puede notar angustia en la mirada de Super. El temor al despido seguía ahí. CAMBIO DE CÁMARA. Super se retira despidiéndose torpemente de su jefe. CAMBIO DE CÁMARA. Mira hacia su empresa con el puerto de desembarco de frente. Desmonta su maletín-cohete y entra en el vehículo dirigiéndose, presumiblemente, a casa.

(3) Un escrutinio en la base de datos de RUDI presentó que la plática llevada alrededor de las 12 pm de ese día fue sobre el estado propio de RUDI cuestionado por Sónico, siendo las respuestas de RUDI como si el incidente del café jamás hubiese sucedido. El número serializado de la sesión de inició lleva a la conclusión que la unidad RUDI fue cambiada en instantes inmediatos y seguidos a la huída de Sónico de su área de trabajo. Confirmación visual fue requerida al señor Júpiter con el metraje del sistema de vigilancia, solicitud negada bajo el alegato de secretismo industrial frente a su competidor, Cogswell.


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Sucesos transcurridos a partir de la llegada del señor Sónico a casa.
Presumiblemente a partir de las 3 pm (4), septiembre 23. 1995.
Apartamentos "Skypad".
Descripción narrada de los hechos descritos por Ultra Sónico, esposa, ahora viuda.

(4) Una revisión de las cámaras de seguridad del complejo de apartamentos muestra que la hora rutinaria de llegada del señor Sónico se encuentra en promedio entre la 1 a 1:30.

Un perdido señor Sónico llega a casa mencionando no tener apetito a su esposa, Ultra. Sin saludar a sus hijos va hacia la terraza de su apartamento y contempla el complejo habitacional de sus alrededores. Llama a Robotina y pide una Luna con sus Rocas. Ultra, sorprendida de que no suele beber en días de trabajo, se acerca a él y pregunta si algo sucede, lo cual niega tajantemente Sónico. La señora Sónico se aleja, pidiendo a Robotina estar al tanto de Super, el cual sigue contemplando al espacio vacío. La hora de la cena llega y Robotina deja un platillo de comida rehidratada (5) a lado del señor Sónico. Ultra y los niños cenan sin su padre en el comedor. Los niños se dan cuenta pero no preguntan nada al respecto. Quizás otro mal día en el trabajo con el señor Júpiter. Luego de la cena, Cometín intenta entablar conversación con su padre. Se acerca a Sónico y le enseña un nuevo invento suyo describiendo su operación y mecanismos, pero desanimado al ver la reacción desinteresada de su padre regresa a su cuarto, en lágrimas. La señora Sónico le consuela diciéndole que es solo un mal día en el trabajo, más sin embargo se encuentra más preocupada en este punto por su esposo. Pidiéndole ir a cama al señor Sónico, Ultra es tomada repentinamente por Super, el cual le besa, Pronto, comienzan a hacer el amor en el balcón por iniciativa del señor Sónico (6).

(5) De sus favoritas.

(6) La actitud de Super en este punto se ve más errática de lo normal por la manera en que lo describe la señora Ultra Sónico. Así mismo, el acto de sexualidad parece no haber culminado de manera satisfactoria por la manera en que Ultra salta de un tema al otro en este punto de la entrevista, evitando concluir la historia.

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10:12 am, septiembre 24. 1995.
Maquiladora de Engranes.
Descripción narrada de los hechos grabados por el equipo de cámaras de vigilancia de la empresa.

Super llega como de costumbre a su oficina de trabajo y saluda a RUDI. Se nota sorpresa en la mirada del señor Sónico al ver a su contraparte mecánica (7). Sónico nota cambios en las expersiones de su compañero luego de una plática corta con él y comienza a revisarlo de arriba abajo con notable pánico (8). CAMBIO DE CÁMARA. En el área de cafetería, pide un café a la máquina expendedora, la cual le sirve de inmediato café. CAMBIO DE CÁMARA. El señor Sónico se encuentra de nuevo frente al monitor de su área de trabajo, al cual mira desafiantemente. Mientras, parece, grita unas palabras, vierte el café sobre la consola de RUDI, creando un corto circuito interno dentro en su maquinaria e inhabilitando su sistema operativa por segunda vez e inmediatamente se echa a correr al área de producción. CAMBIO DE CÁMARA. El área de producción está intacta, y sus camaradas siguen su trabajo de la manera cotidiana. Super se ve correr de área en área de producción, más sin embargo todo sigue igual. CAMBIO DE CÁMARA. Desde el área de materias primas. CAMBIO DE CÁMARA. Hasta el área de embalaje y CAMBIO DE CÁMARA distribución. Se le puede ver corriendo entre los cohetes de entrega y perdiéndose entre los andenes, en torres de cajas y maquinaria de almacenamiento (9).

(7) Una inspección del sistema de transmisión de RUDI detectó un cambio en el tono de voz mecánica del sistema Referential Universal Differential Indexer. Cambio el cual al parecer fue producto del accidente del día anterior el cual había pasado desapercibido por un señor Sónico en pánico de ser despedido. 

(8) Una expansión de la imagen puede notar a Sónico escribiendo una cifra XXXX-XXX-XX, la cual concuerda con los números de producción de las unidades del tipo RUDI.

(9) En este punto se pierde la conexión visual con el señor Super Sónico. El señor Sónico se encuentra muerto luego de tales hechos descritos y grabados a las 11:05 am del mismo día, con su cuerpo estampado en la superficie de la Tierra, unos cientos de metros al sur de los cimientos planetarios de Engranes Júpiter. Se presume suicidio.

8 jun. 2017

Nintendo DS

El Nintendo DS fue la primer consola que tuvimos mi hermano y yo de última generación. La obtuvimos el mes de diciembre del año en que salió, 2004, a solo un par de semanas de su fecha de salida en Norteamérica. En esos tiempos, comprábamos a revista "Club Nintendo" de manera religiosa cada mes. A veces mi hermano, a veces yo, pero siempre estaba un ejemplar en casa a pesar de que en ese entonces no teníamos consola alguna de Nintendo, en realidad teníamos un PS1. Supongo que finalmente y luego de meses, nuestros padres se apiadaron de nosotros.

En un viaje a Monterrey visitamos una pulga. Jamás habíamos visitado una hasta ese día, pero nos habían platicado ya de ellas, que eran lugares donde podías conseguir de todo, barato y casi al momento de su salida al público, también nos la habían descrito como "un mercadito, pero en grande y de que abre todos los días", así que con esa descripción no sabíamos que esperar realmente, pero la imagen en la vida real resultó muy acertada. Al llegar mi padre y luego de estacionar el Atos rojo dificultosamente entre estrechos corredores creados por los espacios dejados de autos mal estacionados, bajamos a la Pulga Mitras. Efectivamente, eran puestos que rozaban entre lo formal de una tienda departamental, hasta lo decadente o pintorezco de un mercado informal. "Playesábanas pimp" de Bugs Bunny y compañía, bolsos, juguetes, cosas usadas, cosas nuevas.

Un puesto de videojuegos resaltó entre los demás. Una vitrina rectangular de cristal, tan alta como una columna, dejaba ver filas de juegos de GameBoy Advance, Color y Nintendo 64. Perdidos entre los colores de los cartuchos y sus portadas, no nos dimos cuenta de la compra de mi padre, y solo vimos de manera rápida como guardaba la caja de la consola en una bolsa de color negro opaco. Nos fuimos. Hasta ahora es fecha que no sé como diablos le hizo el viejo para preguntar y dar por él, pero su iniciativa jamás será olvidada, claro está.

El camino de regreso a casa de mi abuela se hizo eterno y de pronto las avenidas parecían tener el doble de longitud, el triple de tráfico y todo semáforo parecía tener un solo color, rojo. Sabíamos que era, que estaba en la bolsa negra, pero no lo podíamos creer. Era extraño, porque nada mágico en Monterrey parecía suceder nunca en la vida y de pronto en un día más de inicios de diciembre, mi hermano y yo estábamos a punto de tener la consola de última generación. En el sillón reposamos la caja y la vimos por un instante en silencio. Nada ceremoniosamente abrimos la caja.
- Es su regalo, ya pueden abrirlo.-dijo mi padre.- ¡feliz Navidad!
Abrazamos a nuestro padre. Examinamos el manual de instrucciones, seguridad, póliza de garantía, y un pequeño cartucho delgado como nunca habíamos visto antes, "Metroid Primer: Hunters [First Hunt]" decía.

Al iniciarla, la consola podía personalizarse hasta cierta extensión. Decidimos un nombre en común, Smash! (nombre el cual en un futuro también compartiría con un 3DS original negro), y el color del menú se eligió en azul oscuro. Calibramos la pantalla táctil con la plumilla. Luego de eso comenzamos a hurgar entre el software pre-instalado y demás opciones de personalización. Llegamos a Pictochat y simplemente comenzamos a dibujar... dibujar y dibujar. Las imágenes no se guardaban, nos dimos cuenta luego de hacer una prueba de juego con el cartucho demo de Metroid, pero la magia de una pantalla táctil para esa época era suficiente. Dibujamos por días.


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Estaba limpiando mi cuarto, recogiendo. El polvo se estaba yendo, las pelusas barridas llenaban el recogedor mientras el bote de basura ya no tenía capacidad para más. La colección de juegos la había reacomodado, consola y franquicia. Observé Pokémon Soul Silver, y lo probé en mi 2DS azul cristal. Jugué un rato. Pasé a otro juego. Final Fantasy III. Luego a Kirby Super Star Ultra, Advance Wars: Dual Strike. Se fue otro rato. Llegué a Mario Party DS, y de ahí pasé otros. Tomé Mario Kart DS. Es mi favorito por muchas razones, pero dentro de las objetivas se encuentran los retos de manejo, la creatividad y cantidad de pistas, la capacidad de jugar con varios jugadores con una sola tarjeta de juego, el primer juego de la serie con opción a juego en línea y sin olvidar que es el juego el cual le dio el aspecto actual a la franquicia. Una soplada a la entrada de cartuchos. Sin respuesta. Una segunda soplada al polvo, limpieza con hisopo y un pase de aire comprimido. Aún sin señal.

Tomé asiento y puse el 2DS sobre el escritorio y retiré el cartucho poniendo otro en su lugar, lo examiné un poco. La etiqueta ya se encontraba algo opaca. Revisé en mi computadora. El juego había salido en 2005 y yo lo tenía, según recuerdo, de al menos año de lanzamiento en GameStop.
- Con mi empleo podría pagarme otro, realmente. Quizás con suerte hasta nuevo, jamás abierto del empaque. Volver a jugarlo, desbloquear de nuevo todas las pistas, los retos y sus jefes.
Lo observé un poco más, sostenido entre mis dedos y sentí, y sabía, que no sería lo mismo. De entrada, no sería el mismo cartucho. No sería el mismo juego por el cual yo había ahorrado por meses con el poco (o mucho) dinero que me daban mis padres cada semana. No sería en la misma consola. Es más, podría salir a comprarlo ahora mismo si quisiera. Esencialmente, no, no iba a ser lo mismo.

Guardé el juego en su caja y puse las basuras, polvos y pelusas en su lugar. Me fui a dormir.